Las tecnologías que están transformando el transporte automotor

Hace apenas 20 años los vehículos tenían sólo funciones mecánicas y si acaso algunos, los más costosos, incluían sistemas electrónicos para el control del aceite o la gasolina, o para indicar que las puertas se habían quedado abiertas. Las ciudades tampoco brindaban muchas sorpresas en materia de tecnología de transporte.

Ahora cualquier coche tiene un ordenador que permite controlar prácticamente cualquier aspecto en la conducción o en el comportamiento del vehículo, e incluso le permite sincronizarse directamente con indicadores en la calle, acercándonos a la famosa aldea global en la que cada edificio y cada vehículo es capaz de comunicarse por sí solo y de tomar algunas decisiones por su propia cuenta.

Presentamos unos cuantos avances que ya están disponibles en algunos vehículos, además de varias ideas que se pondrán en práctica en los próximos años.

El vehículo que se comunica de forma inteligente

No se trata de vehículos con voz (que también los hay ya que algunos incorporan el servicio Siri de iOS), sino de coches capaces de comunicarse con su entorno.

Sistemas V2V

Los sistemas de transporte comienzan a utilizar formas de inteligencia artificial que les permiten intercambiar información de interés con otros vehículos y con sus conductores.

Por ejemplo, un vehículo que sufre un desperfecto y se ve obligado a detenerse, puede emitir una señal que avise a otros conductores de la presencia de un vehículo detenido en la vía, con lo que se reduce la probabilidad de un accidente grave por colisión.

El sistema se conoce como V2V (vehículo a vehículo) y ya lo incorpora la gama alta de Mercedes Benz.

Sistemas V2I

Algunos vehículos tienen paso prioritario en las ciudades debido a sus particulares funciones, como los coches de bomberos, ambulancias o vehículos pertenecientes a cuerpos policiales. Estos utilizan la tecnología V2I (vehículo a infraestructura), que ya se está implementando en algunas ciudades en fase de prueba.

Se trata de una red tecnológica que permite a los vehículos prioritarios hacer que los semáforos se mantengan más tiempo en verde o que cambien de rojo a verde, para asegurar que se despeje el tráfico en la ruta que necesitan recorrer para salvar vidas.

El objetivo a largo plazo es que toda la ciudad sea una gran estructura inteligente que interactúe con los vehículos y permita cambiar los límites de velocidad en determinada zona para evitar colisiones o embotellamientos en zonas densamente transitadas, y procure un equilibrio en el flujo de tráfico.

La elección al comprar dependerá de la energía

La forma en que se alimenta el motor del vehículo pronto será más importante que cualquier otra característica del mismo. Veamos por qué.

Electricidad para todos

Es muy probable que en las ciudades, que requieren urgentemente limpiar sus cielos, se hagan cada vez más populares los vehículos eléctricos, de modo que harán falta muchas estaciones de recarga, lo que significa que existirán un montón de lugares llenos de cables de alimentación en los que los vehículos comprarán sus vatios tal como hoy se compra gasolina o diesel.

La propuesta es librarse de la molestia de los cables y cargar a distancia por medio de un sistema de transmisión eléctrica inalámbrica que ya se ha probado y que se imaginó el mismísimo Nikola Tesla. La eficacia con la que se transmite electricidad por medio de la resonancia magnética es casi del 100% y el único requisito es que el emisor y el receptor estén a menos de 2 metros.

Si se colocan bobinas de resonancia en cada semáforo o estacionamiento, los vehículos podrán recargar parte de su electricidad en cada parada. Lo que no se ha resuelto es cómo cobrar la electricidad, pero seguramente en poco tiempo alguien desarrollará una app capaz de identificar a qué vehículo se le suministró energía y en qué cantidad para enviar la cuenta a la tarjeta bancaria. Ingenioso ¿no?

Abajo contaminantes

La idea anterior se potencia con la noticia de que Atenas, Madrid, México y París tienen previsto excluir los vehículos diesel de sus calles en el 2025. Esto obedece a la necesidad de reducir la contaminación ambiental, y es muy posible que otras grandes ciudades se unan a esta tendencia.

En Oslo y Bergen, las dos ciudades más grandes de Noruega, se procura crear zonas de emisión cero ese mismo año, prohibiendo el paso de vehículos de combustible fósil a ciertas partes de la ciudad.

La era de los impuestos de circulación

En otra línea, también procurando economía y menor contaminación, se busca la manera de que la gente conduzca menos, disminuyendo la dependencia de cada persona con respecto a su vehículo particular, o restringiendo el acceso a las zonas más profundas de la ciudad.

Peajes dentro de la ciudad

Cuando salimos de un camino local y entramos a una autopista, en la mayoría de los países nos encontramos con un peaje. Se paga por el uso de la vía y se contribuye así a su mantenimiento.

Algunas ciudades se han planteado cobrar peaje para entrar a ciertas zonas de su callejero, a fin de reducir el tráfico en los puntos más comerciales o en las calles más antiguas, que suelen ser más estrechas y proclives a generar embotellamientos.

En Singapur, este sistema está vigente desde 1975, pero también es un modelo conocido por Londres y Riga. Entrar con un vehículo particular al centro de la ciudad de Londres puede costar alrededor de 10 libras esterlinas (excepto para los residentes).

Pronto, con la infraestructura inteligente, será posible determinar el recorrido de cada vehículo y el peaje se ajustará a la distancia recorrida. De todos modos, las grandes ciudades que pueden aplicar este sistema cuentan ya con alternativas funcionales que permiten continuar el viaje cómodamente, como son líneas de metro o estaciones de bicicletas de alquiler.

Centros de transporte en los aparcaderos

En la misma línea se encuentra la iniciativa de usar estacionamientos en puntos estratégicos de las ciudades como centros de servicios, de modo que se reduzca la necesidad de usar el vehículo.

Esta iniciativa plantea colocar líneas de transporte expresas desde grandes estacionamientos hacia todas las áreas de la ciudad, de modo que la gente no tenga que conducir dentro de ella, sino que deje su vehículo aparcado y pueda moverse en transporte público.

¡Compártelo en tus Redes!

Compartir