Uno de los primeros desafíos de seguridad que le aparecen a cualquier conductor es a la hora de conducir bajo la lluvia. Si bien es cierto que algunos países, como España, tienen buenas carreteras y poca lluvia a lo largo del año, sobre todo en el sur, pero otros no tienen la misma suerte.

Aunque parezca sorprendente, ocurren más accidentes debido a la lluvia que debido a la nieve. Por ello hemos hecho un pequeño recopilatorio de algunas reglas para una conducción segura en condiciones de lluvia, y veremos cómo las precipitaciones pueden influir en el comportamiento del coche de forma negativa.

Preparando el viaje por adelantado

Antes de embarcarte en un viaje mientras hay precipitaciones, deberías comprobar doblemente el estado de tu coche. Los frenos, la presión de los neumáticos y la profundidad de las bandas de rodaje deben estar en perfectas condiciones.

Con unos neumáticos de verano te será suficiente para conducir con lluvia. Asimismo, los limpiaparabrisas deberán funcionar correctamente y obviamente deberás reemplazar cualquier escobilla que esté defectuosa.

Hydroplaning o Aquaplaning: Divertido pero peligroso

El hydroplaning o aquaplaning ocurre principalmente porque la velocidad de tu coche no está adaptada a las condiciones exteriores. Si los neumáticos no tienen la suficiente profundidad en las bandas de rodaje o si pasas por unos charcos más profundos de lo esperado a alta velocidad, corres el riesgo de perder el control de tu coche.

Si el coche empieza a deslizarse sin control debido al aquaplaning, debes mantener la calma y NO frenar ni girar repentinamente, porque esto hará que el coche se deslice aún más. Deberías quitar suavemente el pie del acelerador hasta que el coche sea lo suficientemente lento como para poder manejarlo.

Si tienes que frenar, hazlo con suavidad, ya que cualquier perturbación en las masas que actúan sobre cada rueda podría provocar un grave accidente.

Mantén la distancia

La lluvia también reduce la visibilidad en la carretera, por lo que la distancia que solías mantener de otros coches deberá ser aumentada.

Además, deberás conducir a una velocidad menor porque el tráfico probablemente también será más lento.

Cada vez que tienes que frenar o reducir la velocidad, hazlo antes de lo habitual pero también con más suavidad. Recuerda que la distancia de frenado aumenta considerablemente en las carreteras mojadas, de modo que cuanto más espacio haya entre tú y el vehículo que va delante es mucho mejor.

Evita los charcos

Cada vez que veas un charco de agua delante de ti en la carretera, intenta evitarlo o incluso escoge una carretera diferente.

Aparte de evitar un posible caso de aquaplaning, las salpicaduras del agua también podrían entrar en el compartimiento del motor y dañar el sistema eléctrico. Cada vez que pases sobre un charco, pisa siempre suavemente el pedal de freno para secar el agua acumulada en los rotores de los frenos.

Esperamos que esta breve guía te haya sido útil, y recuerda que siempre es mejor tardar cinco minutos más en llegar al lugar deseado que poner en riesgo tu vida.

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