Oficialmente hablando, Rusia ya no es un país comunista, pero a juzgar por la forma en que Putin y Medvedev cambian turnos para ser presidente o primer ministro, nos cuesta decir que es una democracia. Parece que el mandatario recibirá pronto una nueva limusina que tiene un gran parecido con un Chrysler 300 o un Rolls-Royce.

En caso de que no hayas oído la noticia, la reciente polémica de los “Papeles de Panamá” también implica a Vladimir Putin, que presuntamente tiene casi 2.000 millones de dólares repartidos en cuentas extranjeras, pero quizás esto no es demasiado importante en un país cuyo contexto político aún tiene trazas del régimen comunista entre sus filas.

Por ello, de todas las personas afectadas por esta enorme filtración, seguramente Putin es el menos preocupado de todos.

El mandatario ruso recibirá una nueva limusina estatal el próximo año. Los rusos han estado encargándose de un programa durante los últimos años por el cual pretendieron desarrollar una serie de vehículos autóctonos para ser utilizados por funcionarios del estado. Durante el último año ha estado probando la limusina y ahora un sedán está siendo sometido a unas pruebas de colisión. Aparte de estos dos coches, también preparan un SUV y un monovolumen.

Los primeros coches serán entregados a finales del 2017, según informa el Moscow Times, con una producción total de 200 unidades previstas para el primer año.

Las fábricas aumentarán la producción de forma considerable después de esto, para alcanzar unas 500 unidades de cada modelo hasta el 2020.

Si te preguntas por qué se hará un número tan grande de estos coches, es porque los vehículos podrán ser comprados por cualquiera, no sólo por los empleados gubernamentales.

Tendremos que esperar un poco más hasta que la nueva limusina llegue a las calles para que podamos ver cómo luce su interior y qué otras especificaciones tiene. Hasta entonces sólo podemos conformarnos con la foto que hemos colocado en nuestra portada.

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